domingo, 21 de abril de 2013

Crítica al aggiornado socialismo europeo





Plataforma de Michel Houlebecq

Michel, un burocrata apático y acomodado, parte de vacaciones a Tailandia con el objetivo de disfrutar del turismo sexual tan de moda en Asia. En un primer momento nos parece un hombre chato sin mucho para decir, pero poco a poco nos revela una mirada mordaz sobre nuestra epoca. Está apatía lo convierte en el observador ideal de una sociedad sobre-estimulada. Su falta de ambición lo hace un hombre que no busca en el sexo más que el placer.

Detrás de una crítica a la decadente civilización Europea hiper-consumista, nos encontramos con una dolorosa conciencia de la falta de amor provocada por el exceso de individualismo y el narcisimo. El culto al rendimiento nos ciega y nos oculta el deseo nos dice Michel. El amor es equiparado con el sexo en la novela y nos encontramos con gente que no tiene tiempo para seducir, que no esta dispuesta a entregarse y que parece imposibilitada de entender la idea de intercambio, de hacer algo de manera gratuita.

“Nos hemos vuelo fríos, racionales, extremadamente concientes de nuestra existencia individual y de nuestros derechos; ante todo, queremos evitar la alienación y la dependencia;, para colmo estamos obsesionados con la salud y con la higiene: ésas no son las condiciones ideales para hacer el amor”

Despues de todo, hablando desde el Tercer Mundo, tal vez esta bueno seguir siendo un poco sucios y desprolijos.

No se culpe a nadie




A veces nos ponemos insolitas dificultades para no salir al encuentro de lo otro.

Julio Cortazar en su cuento “No se culpe a nadie” nos habla de un hombre, que mientas su esposa lo espera afuera para ir a comprar un regalo de casamiento, tiene enormes dificultades en ponerse un pullover.

El hombre (un poco desganado ante la tarea que le proponen) comienza una lucha consigo mismo (y con la prenda) donde insiste probando distintas posibilidades (primero con un brazo y luego con el otro, probar con los dos brazos y la cabeza a la vez, o con una mano ayudar a la otra a salir, etc.) en un lucha innesaria y necia, donde cada movimiento nuevo lo agota y lo enrolla en una situación agobiante. Al final del cuento, su brazo izquierdo, toma personalidad propia y se convierte en una garra que lo empuja por la ventana.

Esa voz que nos habla en nuestras cabezas (aupercepcion identitaria), puede enfrentarse a nosotros, y convertirse, cual agente externo, en la mano que nos empuje al precipicio.

La lucha vacia y ansiosa en un momento angustiante nos pone siempre al borde de la caida. Por que por más que nos esforcemos, es una perdida de tiempo si no puedemos sonreir.

I’ll try hard, I’ll try always / But it’s a waste of time / It’s a waste of time if I can’t smile easily