Para reclinar un poco el asiento y mirar por la ventana
del micro. La ciudad irregular y recargada va dando paso a la ruta. Los
horarios, la rutina, el corte de día en fragmentos pequeños y productivos, se
quedan detrás y entramos en un espacio donde el tiempo se alarga, se estira y
fluye.
Un sonido monolítico para acompañar la ruta: el ritmo
“motorik” teutónico de Kraftwerk y Neu! Un sonido cool, controlado, modelado. A
veces suave y otras ríspido. A veces luminoso y otras nocturno. Como la ruta
misma.
Música para la ruta, para mirar flotando por la ventana, para
acompañar esa emoción suspendida de viajar.
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